11 Abril 2005 - Flamenco-world

“La forma de vida que tenía Veneno es la que queremos para Los Delinqüentes”

Cuando El Canijo y Diego atraviesan la lujosa puerta de la discográfica, llega la revolución. Los Delinqüentes son el buen rollo y la naturalidad, lo callejero y lo auténtico... son garrapateros.

 

 

‘El verde rebelde vuelve’ es el tercer álbum del grupo jerezano, un cómic musical plagado de personajes surrealistas y colaboraciones de ídolos como Kiko Veneno y Rafael Amador. El que falta es Migue, el tercero de los fundadores de la banda, pero todo en este trabajo grabado en directo en el estudio es un homenaje al compañero que se fue “corriendo al edén”: desde el color verde al título del álbum, pasando por El Abuelo Frederick. Rockeros confesos, flamencos callejeros, Los Delinqüentes quieren estar cerquita de la “hermandad” de fieles que han ido construyendo, a golpe de concierto. Un poquito de compás por bulerías al golpe y...

 

Contadnos la historia de este tercer disco del grupo.
Diego. Tiene canciones nuevas y canciones con algunos añitos, no es un disco que se haya hecho completo a propósito. ‘El abuelo Frederik’, por ejemplo, es de la primera época, de cuando conocí a El Canijo y al Migue. Siempre nos sobran canciones de todos los discos. No las descartamos porque sean malas, sino porque a lo mejor no están terminadas y se meten en el siguiente. Es lo bueno que tiene este grupo... parimos como conejos. Tiene la peculiaridad de que es el tercer disco, pero es el primero de una nueva etapa sin nuestro compadre Miguel. Lo hemos grabado en directo en el estudio. Nuestro productor, José Manuel García Pelayo, agrandó el estudio (La Bodega, en Jerez) para la ocasión. Aprovechamos para meternos todos allí. Cuanto más grande lo pone, más gente nos metemos.

El Canijo. La preproducción la hicimos allí, que fue lo que más tardamos. Elegir los temas, cambiar algunas letras, qué mejorar, los arreglos...

D. Luego nos metimos en el local a ensayar porque lo queríamos grabar en directo. Fuimos con los temas preparadísimos... dándonos asco algunos ya.

 

¿Empezásteis a trabajarlo estando aún Migue?
D. Todas las canciones estaban ya hechas estando Migue vivo.
E.C. El Migue, el pobre, se puso malo, tenía un brote de esquizofrenia. Le dijimos que se curara, que la vida de grupo no le venía bien. Y nosotros mientras seguimos tocando sin él porque él se iba a curar. Mientras, estábamos también componiendo este disco. Nada más salir del centro, pasó lo que pasó. Nosotros creíamos que se iba a poner bien, pero qué va.
D. Una época nos quedamos parados, pero después cayó en picado. Es duro decir que estábamos preparados para hacer el disco con o sin él y, aún así, no te lo esperas. Además de ser compañeros... somos amigos. Hasta con los músicos contratados, La Banda del Ratón, nos hemos criado juntos.
E.C. La gente pensó que se acababa. Y nosotros en ningún momento nos lo planteamos porque el Migue no hubiera querido. Nosotros hablamos de que Los Delinqüentes tenían que seguir siempre.
D. Buen rollo total, él entendía perfectamente la situación.
E.C. La música garrapatera la vamos a seguir haciendo por él también. No vamos a meter a nadie por él, nadie puede suplir al Migue.
D. Dejamos hasta su sitio en directo; él iba en medio. Nosotros estamos en los lados, nos acercamos un poquito más, pero el medio lo dejamos libre.

 

En el disco se cumple el sueño de tener a Kiko Veneno, Rafael Amador, Diego Carrasco, Gualberto... ¿Qué suponen para vosotros y para la música del grupo esas figuras?
E.C. A raíz de esta colaboración, nos hemos hecho colegas de todos. Con Bebe hasta salimos de marcha. Es una artista que tiene mucho que decir.
D. Bebe es la excepción. A todos los demás los admiramos desde pequeños profundamente. Bebe es al revés, ella era fan de nosotros. Y nos quedamos flipados cuando nos dijeron que venía a nuestros conciertos antes de ser conocida. Quería venir a cantar a nuestro disco. Vimos que era garrapatera, de la calle, auténtica, no un producto. Cuando la conocimos, flipamos.
E.C. Cuando vino a Jerez la llevamos a La Moderna, un bar de allí, y la hartamos de carne en salsa. Y se puso bien de comer. Yo creo que le gustó.

 

Y de Kiko Veneno, qué vamos a decir, si es un fenómeno. Rafael habrá sido el más difícil de conseguir como colaborador, ¿no?
E.C. Rafael era dificilísimo porque ha estado muy chungo en la droga. Ahora está fenómeno. Desde el primer disco queríamos trabajar con él. Pepe Ortega, que tiene en Ubrique el estudio donde se grabó el último disco de Pata Negra, nos dijo que lo había localizado y que no le importaría grabar con nosotros. Las colaboraciones las teníamos ya cerradas.
D. Y, fíjate, Gualberto, de los Smash, antes que Triana y que todo.
E.C. Una enciclopedia del rock.
D. Veneno y Pata Negra son hijos musicales de Smash. Que venga Gualberto es... tener el principio. ¿Qué grupo antes se había atrevido a coger las guitarras eléctricas, a dejarse melenas y a cantar ‘El Garrotín’? Gualberto no colaboró antes porque no había un tema en el que pegara el sitar. Hasta él nos lo decía. Y hay que ver lo buena gente que es.
E.C. De Diego Carrasco, ¿qué te vamos a decir? El tito Diego. Tiene más compás que nadie, estamos hartos de verlo en Jerez. “Sobrino, a ver si me llamáis”. Estaba loco por que lo llamáramos. Hablando tiene compás.
D. Tiene un tambor en la garganta, es increíble.
E.C. Lo íbamos a meter en la bulería ‘Los trabubu’, pero le gustó mucho ‘Ya nadie te quiere’. Pues nada, elige la que tú quieras, Diego. Y de Kiko Veneno... Si nosotros nos llamamos Los Delinqüentes por él. Y es un fenómeno. Para nosotros, la forma de vida que tenía Veneno es la queremos para Los Delinqüentes, era gente de la calle que vivía feliz, libre.
D. Yo creo que el grupo más garrapatero es Veneno.
E.C. El que nos ha faltado en este disco es Raimundo Amador, pero porque ya teníamos tantas colaboraciones que se iba a creer la gente que no sabemos cantar. En el próximo disco tiene que venir, seguro.
D. Y Raimundo es un tío encantador. Qué alegría da verlo siempre.

Justo ahora se ha elegido a ‘Veneno’ como mejor disco del pop español por la revista RockdeLux...
D. Vendieron tres mil copias de mierda, al Kiko lo echaron de la compañía...
E.C. No los entendió nadie. La gente no estaba preparada.
D. Se merece mucho más. Para nosotros es como una biblia.
E.C. Nos gusta la música surrealista. El rock de los setenta nos encanta.
D. Bob Dylan, Neil Young, Jimi Hendrix, Led Zeppelin, AC-DC...
E.C. Los Beatles y Veneno son los grupos que más me gustan.
D. Yo cuando escuché a Los Beatles de chico fue cuando decidí hacer un grupo de música y ganarme la vida de esta manera.

 

Es curioso que a la gente joven le sigan influyendo grupos de generaciones anteriores...
E.C. Debería ser así. La gente debería coger los vinilos de sus padres o comprarse discos, escuchar. Hoy en día se hace cada mojón de música...
D. Hemos tenido la suerte de que nuestros padres tenían discos de puta madre. Bueno, mi padre no, mi padre escuchaba a José Luis Perales, jajaja. Y el hermano de Migue tiene una colección de rock envidiable. No los hemos descubierto yendo para atrás, sino que hemos partido de ahí. Recomendamos a toda la gente joven que coja los discos de antes de nacer.
E.C. Y que coman mucho jamón.

 

¿Y el flamenco dónde lo situáis?
D. En la calle.
E.C. Nosotros venimos del rock, pero lo que pasa es que en Jerez...
E.C. Allí hay mucho flamenco, nuestros colegas son gitanos y flamencos, hemos estado en todos los tabancos de Jerez. Y todo el día haciendo compás por bulerías (y lo hace en la mesa).
D. Yo me acuerdo perfectamente de cuando cogí por primera vez una guitarra, pero no de cuando hice compás por bulerías la primera vez.
E.C. Nos hemos hartado en el tabanco del tío Luis...
D. ¿Y cuáles son los cánticos regionales en Jerez?

 

Y en la música del grupo, ¿qué papel tiene el flamenco?
D. De flamenco tiene lo que tenemos de callejeros.
E.C. Nos encantan Agujetas, Chocolate, Tío Borrico...
D. Nos sale de estar en la calle. Tocamos rock y nos salen falsetas flamencas. Hacemos rock and roll... con guitarra flamenca.
E.C. De vez en cuando nos gusta meter bulerías, pero a nuestro estilo, bulerías rockeras. Metemos muchas palmas también en los temas, un cajón... aunque eso no viene del flamenco, viene de Perú.
D. Los instrumentos se fusionan igual que las músicas. El cajón que se fabrica aquí en España para flamenco no tiene nada que ver con el original. Y fíjate el laúd, los árabes lo traen a España, aquí sufre una transformación, lo llevan a Cuba y allí se convirtió en el tres y en el laúd cubano.
E.C. Cómo toca el tres cubano Raulito (Raúl Rodríguez). Qué bueno el disco de Son de la Frontera. Me encanta.

 

¿Por qué definís las canciones como “viñetas en colorines”?
E.C. No nos gusta que el disco lleve una temática nada más. Nos gusta que haya personajes, que haya temas de cosas reales que nos han pasado y, sobre todo, inventar cosas surrealistas como ‘los trabubu’, El Pirata del Estrecho, Johnny Chaparrón... que son personajes de cómic. No nos gusta que el disco lleve el título de un tema. Es una obra entera, que es ‘El verde rebelde vuelve’ y todos los temas van ahí englobados.
D. No vemos el disco como una colección de canciones que ponemos una detrás de otra, sin más. Hay canciones que se quedan fuera del disco, no porque no estén a la altura, sino porque no entran en la temática. Este disco es especial porque lleva un título que se inventó el Migue para un programa de radio ficticio que escribía con El Canijo.
E.C. Como nosotros no estudiábamos ni a la de tres, estábamos todo el día gamberreando. Yo no estaba en la clase del Migue, estaba en la de al lado y entonces me pasaba un papel y hacíamos así el programa. Yo era el personaje Farlopa pa la Tropa. También escribía el Willy, que era El Increíble Gorrión Mojado... Y así nos pegábamos todo el año.
D. El verde también es un homenaje... que era su color favorito.

 

¿Y qué es ser garrapatero? ¿Cómo lo explicamos?
D. Una persona auténtica, de verdad, que va por derecho, que mira a los ojos. Por ejemplo, un director de un banco no es garrapatero.
E.C. Claro, claro. No tiene nada que ver con el dinero ni con el lujo... Una chabola, un carril de arena más que un asfalto.

Habéis creado como un sentimiento de comunidad...
D. De hermandad. Por la calle, la gente nos dice: “Yo soy garrapatero”.
E.C. Se sienten identificados. Nunca vamos a perder esa palabra.

 

¿Qué perspectivas tenéis ahora con el tercer disco en la calle?
D. Queremos ir a todos los rincones donde nos llamen.
E.C. Lo que más nos gusta es tocar en directo. Nos encanta preparar el concierto, ensayar, montar nuestros cacharros... Todo eso es una película.
D. El directo es la verdad absoluta. Y cuanto más bajito sea el escenario y más cerca esté la gente, mejor. Que la gente pueda estirar la mano y casi tocarte. Nos encanta porque nos sentimos de la calle. La gente de Jerez sabe en qué escalón estamos sentados cada día.

 

¿Y componer es algo que nunca cesa?
D. Este es un conejo.
E.C. A mí me encanta componer y, sobre todo, después de comer, cuando estás medio amorriñado de la siesta. Es cuando salen mejores cosas.
D. Esa hora es muy buena para tocar, para componer... y para todo.
E.C. Y para ‘jincar’ también.